Día de Muertos: ¿por qué honrar a nuestros ancestros?

En México celebramos el Día de Muertos  los días 1 y 2 de noviembre. Pero ¿por qué es importante honrarlos y recordarlos, incluso cuando su vida no fue tan honorable?

De acuerdo con el calendario católico, el 1 de noviembre corresponde a Todos los Santos, día dedicado a los “muertos chiquitos” o niños, y el día 2 de noviembre a los Fieles Difuntos, es decir, a los adulto.

En estos días he oído tantas versiones de lo que es la muerte, sus representaciones y creencias tan diferentes como personas son capaces de expresarlas.

Entender la muerte y su significado es una ardua labor que abarca momentos de innumerables reflexiones, rituales y ceremonias de diversa índole.

En nuestro país el máximo símbolo de esta festividad es el altar de muertos, elemento fundamental en la celebración del Día de Muertos.

Los deudos tienen la creencia de que el espíritu de sus difuntos regresa del mundo de los muertos para convivir con la familia ese día, y así consolarlos y confortarlos por la pérdida.

Romper y honrar lazos

También está la idea, por cierto muy antigua, de que nuestros destinos puedan estar determinados por la historia psicológica de las generaciones anteriores, de una forma u otra.

Hay quien piensa que la ley genealógica y la relación con los antepasados definen en gran parte los lazos, los derechos, los deberes y las identidades que estructuran a cada ser humano en su cultura y su biografía.

Todos los que han existido en nuestra familia conocidos o no, antes de nosotros contribuyeron para que fuéramos quienes somos, por eso los honramos.

Gracias a todos ellos estamos vivos. Por eso es muy importante que este Día de Muertos agradezcamos y entendamos que todos nuestros ancestros hicieron lo que mejor sabían hacer.

Todos ocupan un lugar en nuestra vida y en nuestro corazón, honrarlos puede significar varias cosas: conocerlos, analizarlos, darles las gracias, seguir sus pasos o cambiar el rumbo, etc.

Con amor y comprensión hacia aquellos que han estado antes que nosotros, también tenemos la posibilidad de desligarnos de las repeticiones familiares.

Lo anterior con la finalidad de reconquistar nuestra libertad y empezar, por fin, nuestra propia historia.

Toma en cuenta que aun cuando la persona esté muerta, la relación continúa.

Reconocer y sanar

No podemos hablar directamente con quien ha fallecido, pero en nuestro recuerdo podemos seguir reconociendo y sanando aspectos de esa relación.

Integrar en nuestra vida a aquellas personas que nos precedieron es una forma de mantener viva su memoria.

Ojalá en esta celebración de Día de Muertos, la muerte no represente  para ti una ausencia sino una presencia viva.

Que la consideres una celebración a la memoria y un ritual que permita una liberación para ti y las nuevas generaciones.

En el Centro del Bienestar Integral te invitamos a trabajar emocionalmente tu historia y tu pasado a través de terapia emocional.

Esta te ayudará a agradecer, este Día de Muertos y el resto de tu vida, a tus antepasados por el camino andado y abierto para ti.

También te ayudará a romper con «consignas» familiares o generacionales que pueden limitarte a que escribas tu propia historia.

Contamos con excelentes especialistas que te ayudarán a escribir tu propia historia, andar tu propio camino, indpendiente de tu pasado, pero tomando lo mejor de éste.

Por: Rosa María Rodríguez Aclántara (psicoterapeuta y terapeuta craneosacral)

Photo by Becerra Govea from Pexels

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